El Cambullón
 
La esquina

J. L. Trujillo

Lengua madre

 

Dentro de pocas generaciones, el catalán, el gallego y el euskera se extinguirán por el imperativo histórico que hizo morir el latín, pero también por el odio que provocan contra esas lenguas sus defensores más fanáticos, los filólogos y políticos que al imponerlas aplican la máxima de que la letra con sangre entra. Durante centenares de años, esos idiomas se transmitieron con amor, con nanas, en conversaciones familiares y en juegos. Por eso, ni siquiera Franco consiguió erradicarlos: ellos tampoco podrán exterminar el castellano, como quisieran. Muchos niños están angustiados porque la lengua madre autonómica es creciente motivo de castigos y de suspensos en las escuelas e institutos. Y es fácil observar en al menos dos de esas tres comunidades que cuando no se sienten vigilados, juegan mayoritariamente en castellano. Saben que su lengua madre es prescindible en un mundo en el que el castellano y el inglés son formas de comunicación universales, no locales, para un mundo globalizado y sin inquisidores idiomáticos.