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El asunto objeto de este premio
es algo complicado. Vamos, que no es un tema sencillo. Resulta
que en la carretera general del norte, pasada la antigua entrada
del aeropuerto y tomando a la derecha la vía que conduce hacia
el Portezuelo, a unos dos minutos en coche, permanece desde
el año 1981 el bar restaurante El Tema, un clásico entre los
habitantes de esta zona.
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Antonio González gestiona desde 1981 el restaurante
El Tema, un lugar en el que la calidad de la comida es
capaz de silenciar el mejor de los debates |
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Con clientes procedentes
de los puntos más diversos, desde Santa Cruz, pasando por
La Laguna, Tegueste e incluso los pueblos ubicados más al
norte de la Isla, este local lleva ya casi veinticinco años
ofreciendo a los comensales una brillante combinación de buenos
platos, mejor vino y una vista excelente del valle que recorre
La Padilla El Socorro y Tegueste hasta alcanzar el mar, allá
por Bajamar.
De hecho, aquí no se puede hablar de un tema único, sino de
una combinación de varios factores que, trabajados cada uno
de una manera impecable, colocan al restaurante a la cabeza
de los locales de su tipo en Tenerife. Así, la preocupación
por los vinos ha copado desde los orígenes de El Tema buena
parte de la atención de su dueño, Antonio González Felipe.
Él fue el que impulsó la creación de esta empresa y sigue
siendo hoy el que vela por que el negocio siga adelante con
fuerza. "Una de las cosas por las que más he trabajado es
por traer siempre buenos vinos de la Isla. La calidad media
de los que tenemos ahora es bastante aceptable", afirma el
propietario..
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Y lo cierto es que tiene razón. Consumir en El Tema una cuarta
de vino de la bodega de Juan Cañero, en Tegueste, basta para
darse cuenta de que este hombre sabe elegir bien sus vinos,
procedentes de unos kilómetros a la redonda, de Santa Úrsula
o incluso de La Matanza. "Siempre hemos trabajado vinos de
Tenerife. Casi nadie pide uno embotellado, aunque, claro está,
tenemos un poco por si se da el caso", asegura Antonio González.
Tras él, algunas botellas de Viña Izadi dan buena cuenta de
ello.
Calidad casera. Pero si bien los caldos colocan a El Tema
muchos puntos por encima de otros locales similares de la
zona, los platos sitúan al establecimiento a una considerable
distancia por delante. "Tenemos una comida caserita, abundante,
bien condimentada, hecha sin escatimar en gastos y con unos
productos de primera calidad", narra Antonio González. No
en vano, el cliente corre el riesgo de perderse en una carta
tan extensa y apetecible: huevos a la inglesa, bacalao encebollado,
filo mechado con zanahoria, tocino y huevo duro, garbanzas,
fabada, calamares a la romana, solomillo de cerdo, de res,
callos y hasta una paellita de marisco, son algunos de los
platos que dan cuenta de la variedad de propuestas gastronómicas
que la cocina de este local se esfuerza cada día por ofrecer
al cliente, una oferta muy variada, a veces incluso chocante,
que busca satisfacer al mayor espectro posible de paladares.
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Asimismo, la llegada del buen tiempo ha marcado la introducción
de platos más propios de esta temporada. El pescado fresco,
las lapas y la morena frita se abren ahora paso en la carta,
coincidiendo con el comienzo de los días de playa y sol, tan
sólo unos kilómetros más abajo. Y el truco para tener éxito
y conquistar a los comensales -confiesa Antonio González-
reside en "condimentar siempre muy bien las recetas y jamás
intentar ahorrar una peseta a la hora de comprar los ingredientes".
Como revela el propietario del restaurante, hay cuatro platos
que se han alzado con el liderazgo de la carta. Cualquier
día, ya sea a la hora del almuerzo o de la cena, las mesas
de El Tema acogen siempre raciones de calamares a la romana,
huevos a la inglesa, bacalao encebollado o filo mechado. El
fino rebozado del calamar y la mezcla de tomate y bechamel
que acompaña a los huevos, un auténtico pecado en compañía
de un puñado de papas fritas, constituyen, junto a la calidad
de la materia prima, la clave de la alta demanda de estas
dos elecciones.
Pensar en el desayuno. Ahora, el equipo de El Tema, formado
por un total de siete personas -tres en la cocina y cuatro
en la zona de comedor- intenta copar otro segmento de mercado
que hasta este momento no había sido tan explotado: el de
los desayunos. La velocidad con la que los platos salen de
la cocina, justo en el momento preciso, y la ubicación del
propio local -"a un tiro de piedra de La Laguna y Santa Cruz",
dice González- hacen de El Tema el lugar ideal para llevar
a cabo una labor de este tipo. Y la propuesta del restaurante
para las primeras horas del día no deja de ser original: las
pulguitas, unos bocadillos pequeños aunque suficientes, junto
a un café con leche, para completar un desayuno. Al muy ajustado
precio de un euro, estas pequeñas delicias de filete de pescado
y mojo, de carne de cerdo, de caballa y de prácticamente todo
lo que se desee, irrumpen en El Tema para hacerse con un lugar
privilegiado del menú y dar la posibilidad de disfrutar de
un tentempié a un buen número de trabajadores de la zona metropolitana.
En tiempos en los que la prisa apenas da tiempo para tomarse
un respiro, el restaurante El Tema, transformado por unas
horas en un establecimiento especializado en desayunos, proporciona
un momento de respiro entre la vorágine laboral.
En definitiva, Antonio González parece haber acertado, durante
casi veinticinco años, con su propuesta. A base de calidad
y buenos precios -los cuatro platos estrella más medio litro
de vino de Juan Cañero y una botella de agua vienen a costar
poco menos de treinta euros-, el heredero de la tradición
de Ramallo parece haber cautivado a todos los que alguna vez
lo han visitado. Y es que, además de la buena comida y bebida,
la persona tiene una enorme importancia en la prosperidad
de un negocio de estas características: Antonio, con un innato
don de gentes, ha contribuido en una enorme medida en este
sentido. Ha convertido la palabra en el mejor ingrediente
de todos sus platos, siempre regados con un buen tema de conversación.
Así, El Tema continúa siendo hoy en día punto de encuentro
de jóvenes y mayores, de trabajadores y estudiantes, todos
ellos hechizados por un vino, unos platos y un servicio que
traen hasta el presente toda la tradición de siglos de quehacer
gastronómico en Canarias.
Con todo esto, no resulta difícil darse cuenta de que sólo
hay un Tema. En una zona caracterizada por la abundante presencia
de restaurantes y bodegones, el de Antonio González se ha
hecho con un sitio destacado, gracias a una propuesta de gran
calidad, a un buen precio y con un trato amable. El Tema,
ahora sí, es único.
Más información:
La
tradición sobre la mesa
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