Premio a la cocina popular 2004
Restaurante "Martínez"

El aroma de la cocina de siempre

La carretera general del Norte, a su paso por El Sauzal, es un auténtico enclave de la gastronomía. A un lado y al otro de la vía comarcal se apiñan restaurantes, tascas e incluso pizzerías, que concitan a un númeroso público, en especial los fines de semana. En ese singular "tramo culinario", imparte cátedra el bodegón 'Martínez'.

 
 

La cocina casera es su principal seña de identidad desde que el matrimonio formado por Teresa y Alfonso abriera el negocio en enero de 1971. Al principio, el establecimiento nació como un típico guachinche para vender el vino excedente cosechado por la propia familia. Luego, el local se transformó poco a poco en un restaurante en toda regla, que conserva el característico sabor de la gastronomía popular, aderezado con pequeñas innovaciones de las que tiene verdadera "culpa" Nieves, nuera de Teresa y de Alfonso, ya fallecido. Nieves lleva desde hace algunos años las riendas de la cocina, donde ha sabido combinar los platos tradicionales con nuevas aportaciones.

En el restaurante 'Martínez' reinan los potajes de verduras y lentejas, las arbejas compuestas, las papas con carne, la ropavieja, el bacalao, las garbanzas, los tollos o la carne mechada. En su carta, que recoge más de 30 platos, no falta tampoco el toque propio de las tascas, tan en boga en la actualidad, por eso en la propuesta culinaria de 'Martínez' se suceden los chopitos, los chocos a la plancha, la carne 'fiesta', las croquetas o los chipirones, que hacen las delicias de los más jóvenes. La repostería, obra y gracia también de la cocinera, sigue la línea casera y popular, con frangollo, arroz con leche, flan de café o postre de nata y galletas.

Creador de la revista pionera, “Club de Gourmets”, las guías “Gourmetour” y el Salón Internacional de Gourmet

La gestión del local es totalmente familiar, con Nieves a la cabeza, y aunque cuenta se dispone de dos empleadas, la presencia y los consejos de doña Teresa nunca escasean. Tampoco la colaboración de Mariano, concejal del Ayuntamiento sauzalero, hijo de Teresa y esposo de Nieves, que cada vez que puede echa una mano en las tareas cotidianas, lo mismo que su hermana. El trato cordial y afable supone un complemento esencial a la oferta gastronómica, y en 'Martínez' saben cultivarlo. La clientela del restaurante es fiel, tanto que aún conserva a muchas de las personas que frecuentaban el bodegón desde sus inicios. Los comensales que suelen acudir resultan de lo más variado: desde trabajadores de la zona, atraídos por las exquisiteces caseras, hasta profesionales liberales, cansados de la comida rápida, pasando por grupos de jóvenes, ávidos de experimentar el señero sabor de la cocina popular. A ello ayuda el ambiente sencillo y acogedor del establecimiento, con apenas capacidad para doce mesas, pero impregnado de coquetería y tranquilidad.

 
 

Nieves sólo expresa palabras de elogio para Teresa y Alfonso. "De mi suegro aprendí que lo que no comía él no se lo comía ningún cliente. Siempre quería la mejor calidad en el bodegón", resalta. Sobre Teresa, las palabras de Nieves rezuman agradecimiento y gratitud, no en vano asegura que se trata de su maestra en el arte de la cocina. "Tengo recopiladas todas sus recetas", dice orgullosa. Sin embargo, Nieves también se ha preocupado de ampliar sus conocimientos culinarios a través de una continua formación en cursos y talleres, que ha sabido aplicar con maestría a los platos. Los productos que se cocinan en 'Martínez' son del país, en especial la carne. El vino, que nunca falta, es de la tierra, de la comarca Tacoronte-Acentejo, tanto a granel como embotellado. Aparte de la carta, Nieves también se presta, siempre a petición de los clientes y con el tiempo de margen necesario, a cocinar otros platos. Es habitual entonces que cocine el rico y consistente puchero canario o las no menos sabrosas papas rellenas.

En El Sauzal, en esa auténtica "autopista de la gastronomía" que es la carretera general, todavía se encuentran locales que guardan los secretos de nuestra comida de siempre. Y si además, te tratan como de la familia, mejor que mejor.