Premio a la Labor en Vinos 2004
La Catedral del vino de Canarias

Las Bodegas Insulares de Tenerife, Premio a la Labor en Vinos 2004

Tradición, calidad e innovación. Desde que Bodegas Insulares de Tenerife se constituyera en 1992, aglutinando a 170 viticultores de los municipios que conforman la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, estos han sido los parámetros por los que se ha regido la entidad: ofrecer un producto de primera línea, heredero de los vinos que desde el siglo XV han dado fama al Archipiélago en todo el mundo, pero sin renunciar a las innovaciones y al rigor que aporta la tecnología.

 

 
 

Tres lustros después, el objetivo sigue inamovible, aunque ahora con la participación de 660 socios y una larga serie de galardones, como el que ahora le entrega DIARIO DE AVISOS, que redundan en el prestigio de los caldos que se elaboran en la comarca, auténtico paradigma de la cultura del vino en Canarias.

En el caso concreto de este periódico, con el premio a la 'Labor en Vinos 2004' se quiere hacer un reconocimiento al papel que desempeña la entidad fundada por el Cabildo tinerfeño, como motor fundamental en la transformación del sector vitivinícola.

Como ocurre en todos los órdenes de la vida, la excelencia vinícola no es fruto de la casualidad y sí del esfuerzo de cada día. Antes de que el usuario disfrute de una botella de vino de las variedades que ofrece Bodegas Insulares de Tenerife, la uva ha sido objeto de extrictos controles de maduración y de calidad a pie del viñedo. Después, en la elaboración, el personal de la bodega ha cuidado con el máximo rigor cada uno de los procesos que intervienen en esta tarea, con el fin de que la comunión entre el vino resultante y la uva de la que procede se mantenga y no se pierda la calidad e idiosincrasia de un producto singular.

En definitiva, a la hora de lograr un buen producto y que este llegue al mercado en las mejores condiciones posibles, el trabajo y la responsabilidad se reparte entre un equipo técnico de enólogos y profesionales de la vid, que dirige Felipe Blanco, y un consejo de administración presidido por José Luis Savoie.



Suelos volcánicos

La entidad surgió en 1992 y en la actualidad aglutina a 660 viticultores de Tacoronte-Acentejo, con más de 2.500 hectáreas de vid que se distribuyen en un territorio que va desde Santa Úrsula hasta Anaga

Con más de 2.500 hectáreas de cultivo, que se extienden por terrenos que parten desde la costa y alcanzan casi los mil metros de altitud, Tacoronte-Acentejo es la Denominación de Origen con mayor superficie y densidad de viñedos de todo el Archipiélago. Unas tierras que transitan por los municipios de Santa Úrsula, La Victoria, La Matanza, El Sauzal, Tacoronte, Tegueste, El Rosario y la subzona de Anaga, en Santa Cruz. La mayor parte de esta área vinícola se ubica en el Noroeste. No obstante, su accidentado relieve propicia la existencia de numerosas 'microorientaciones' entre parcelas, e incluso en una misma finca.

Las vides se asientan sobre suelos profundos en los que las raíces absorben la humedad con extrema lentitud. Se trata de unos suelos volcánicos y arcillosos. Esto, unido a la influencia de los vientos alisios, que propician un clima suave y húmedo con temperaturas moderadas, favorece una maduración óptima del fruto y genera unos vinos con volumen, amplios, de aromas ahumados, taninos suaves, buena estructura, persistentes y con notas minerales. El 85% de los caldos que se producen son tintos, de las variedades de uva Listán negro y Negramoll. Para los blancos, el otro 15 por ciento, se utiliza mayoritariamente la Listán blanco, y también pequeñas cantidades de Marmajuelo, Verdello, Malvasía y Gual.



Peculiaridades

La amplia gama de microclimas de la comarca, como efecto del accidentado relieve, propicia la existencia de diferentes tipos de vinos, cada uno de ellos con unas características muy peculiares. Así, y según destacan desde Bodegas Insulares de Tenerife, los tintos jóvenes poseen un vivo color rojo-granate con ribetes violáceos, un aroma frutal e intenso, con reminiscencias de frambuesa y grosella. En el paladar resultan muy equilibrados, sabrosos y persistentes. En el caso de los tintos de crianza y barrica, ofrecen una tonalidad rojo picota y un potente aroma frutal, con características de buena madera sobre un fondo mineral. En la boca son amplios, equilibrados y con volumen, y aportan un final expresivo, largo y persistente.

Los vinos blancos se presentan bajo una tonalidad amarillo pálido, aportan aromas florales de intensidad media y al gusto son suaves, frescos, ligeramente ácidos y con un refinado sabor final a frutas. Los rosados, por su parte, se distinguen por su tono rosa violáceo, brillante; y su aroma intenso a piña tropical y fresa. En la cata aportan un sabor vivo y fresco, con consistencia, y un final persistente y sabroso con reminiscencias a fresas. Por último, el tinto dulce posee un color rojo granate. Al olfato es intenso, con un complejo aroma a frutas sobremaduradas, regaliz, florales, etcétera. En la boca sobresale la amplitud de sabor, aportando matices de fruta en compota y tostados, con tonos minerales. Todas estas variedades se ofrecen al consumidor bajo cuatro marcas: 'Viña Norte' y 'Brezal', que engloban tintos, blancos y rosados; 'Humboldt', para tintos y blancos dulces, y 'Fayal', un aguardiente de orujo de uva.



Galardones

Haciendo un repaso a los premios obtenidos el pasado año, el amante de los buenos vinos puede hacerse una idea aproximada del empeño por la búsqueda de la excelencia que se lleva a cabo en Bodegas Insulares de Tenerife. Como ejemplos, basta citar que en el Concurso Mundial de Vinos de Bruselas, el Viña Norte Tinto Crianza 2001 obtuvo la Gran Medalla de Oro 2004 -la primera que se le concede a un caldo de las Islas-; que este año ha logrado repetir el galardón el "Vendimia Seleccionada"; el 'Viña Norte' Tinto Maceración Carbónica 2003 y el 'Humboldt' Tinto 2000, sendos galardones de oro; y el 'Viña Norte' Tinto Vendimia Seleccionada 2001, una medalla de plata 2004. En los Vinalies Internacionales de París, uno de los certámenes de más prestigio en todo el mundo, el 'Viña Norte' Tinto Maceración Carbónica y el 'Humbold' Tinto Joven Dulce recogieron dos 'Vinalia de Plata'; mientras que en el concurso internacional de Ljubljana, en Eslovenia, Bodegas Insulares 'cosechó' una medalla de plata con el 'Viña Norte' Tinto Barrica 2002 y una de oro para el 'Viña Norte' Tinto Crianza 2001.

Sin embargo, al margen de premios y reconocimientos, como suele pasar en estos casos, la prueba más fiable y el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros sentidos es descorchar una botella de cualquiera de estas marcas y acompañarla de buena comida y mejor compañía. La experiencia nunca resultará decepcionante.