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Después de que durante décadas
Canarias fuera un ejemplo de buen café, en los últimos años
se ha registrado un retroceso y, según los expertos y los
buenos consumidores, cada vez se toma un café peor en los
establecimientos de las Islas, por culpa de la importación
de granos de baja calidad y sin aroma, pero más baratos que
se están comercializando masivamente.
El ejemplo está claro: en Tenerife ya es raro encontrar
una cafetería que huela a café. Hace años, las cafeterías
se detectaban a decenas de metros de distancia por el aroma
cafetero que brotaba de sus máquinas y hoy apenas existen
esos olores, lo que es una prueba de uso generalizado de un
café de grano poco valioso, bajo en aromas.
Hay quienes culpar al agua, pero con agua buena o mala, como
no se puede hacer un buen café es sin buen café. Y, ahora,
salvo excepciones, tenemos un mal café. Una amplia familia.
El café pertenece a la familia de las Rubiáceas, en la que
se incluyen más de 500 géneros y alrededor de 800 especies,
de las cuales 66 pertenecen al género Coffea L. De todas las
especies, sólamente se cultivan 10 y dos de ellas han sido
descritas como las más importantes porque corresponden a más
del 90% de la producción mundial: Coffea arábica y Coffea
canephora (Robusta).
El café arábica, representa la mayor parte de la producción
mundial de café y se considera como el de más alta calidad;
por eso es generalmente más caro. Se cultiva en América Central,
Sudamérica y en países africanos como Etiopía, Tanzania y
Kenia. Los frutos son redondos, suaves, levemente agrios,
color achocolatado, de corteza lisa e intenso perfume.
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El café arábica, representa la mayor parte de la producción
mundial de café y se considera como el de más alta calidad;
por eso es generalmente más caro. Se cultiva en América
Central, Sudamérica y en países africanos como Etiopía,
Tanzania y Kenia |
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Tienen dentro dos granos de café enfrentados por su cara
plana. Requieren condiciones climáticas específicas para crecer,
lo que explica que su cultivo sea más delicado. Necesitan
mucha agua y luz solar y no toleran las heladas, es por eso
por lo que hoy son cultivados en países tropicales y subtropicales
cercanos a la línea del Ecuador. El contenido en cafeína del
grano es relativamente bajo, entre un 0,9% y un 1,5%. La variedad
robusta, con calidad inferior y menos aromas, produce unos
granos también redondos, pero menos perfumados y más picantes
y astringentes. El café robusta crece en África Central, el
sureste de Asia y algunas partes de Sudamérica.
Como su nombre indica, este árbol es menos exigente con
las condiciones de cultivo, puede soportar temperaturas y
altitudes más rigurosas. Considerado en la industria como
menos sabroso y aromático que el arábica, es muy usado en
la elaboración de café instantáneo y otros cafés más baratos.
Produce una taza con el doble de cafeína que el arábica (entre
un 2% y un 4,5%) y con mayor acidez.
El café verde
Muchos de quienes pasan de los cincuenta años en Canarias,
recuerdan aún cuando el café llegaba o se podía
adquirir en grano crudo, que luego era tostado
y molido manualmente en las casas, para ser elaborado seguidamente
y proporcionar una taza de café que no tiene parangón
con los productos industriales actuales.
Los emigrantes, en su retorno o cuando podían enviarlo,
tenían a ese café como un producto de valioso
regalo para quienes estaban en las Islas, que era acogido
siempre con entusiasmo.
El café verde se obtiene a partir de los frutos maduros
del árbol del café. En su proceso de maduración
interviene una serie de operaciones complejas. Con el procesado
se consigue el aislamiento de la semilla mediante la eliminación
de las diversas capas que rodean la baya y su secado hasta
que el contenido en humedad del grano verde sea inferior al
12%.
Existen dos métodos esenciales:
Vía seca:
Este proceso se aplica prácticamente a todo el café
arábica cultivado en Brasil y a la mayoría del
café robusta. Es un proceso más económico
que el proceso por vía húmeda, y en general,
se considera que con esta técnica se obtiene un café
de peor calidad y el producto final se cotiza a un precio
inferior. Los cafés denominados naturales o no lavados,
hacen referencia al procesado por vía seca.
Vía húmeda:
la excepción del café arábica de Brasil,
casi todos los demás arábicas se procesan por
esta vía. El café verde obtenido por el procesado
húmedo es conocido como lavado o suave, y generalmente
da como resultado cafés más selectos y cotizados.
El grano de café crudo se mantiene mucho
más tiempo. Al tostarlo comienza un rápido proceso
de decadencia, por lo que los expertos recomiendan no almacenar
grandes cantidades de café tostado que no se vaya a
consumir, porque se enrancia (un defecto muy frecuente en
la hostelería canaria) e, incluso, en casa, conservar
el paquete, una vez abierto, en la nevera.
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