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El ahumado es una de las más antiguas
técnicas de preservación de alimentos, habiéndose visto relegada
a un segundo término por métodos de conservación más modernos.
En la actualidad el proceso de ahumado de los alimentos tiene
como principal objetivo proporcionar determinadas características
organolépticas modificando parámetros como la textura, el
color, olor y sabor.
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Afecta al aspecto externo de los quesos imprimiendo en su
corteza colores diferentes dependiendo del método de ahumado
y el material empleado para producir el humo. Esto tiene mucha
importancia porque afecta de manera significativa a las preferencias
del consumidor ya que la apariencia externa de un producto
es lo primero que llama la atención e influye en la decisión
de la compra.
En las Islas Canarias se fabrican diversos quesos ahumados
artesanales que mantienen la misma tecnología desde el siglo
XV. En encuestas realizadas en el año 1985 para determinar
las características principales de los quesos tradicionales
canarios se observó que de forma habitual, en nuestra provincia
se ahumaban quesos en tres islas: La Palma, El Hierro y La
Gomera; en la isla de Tenerife esta práctica se reducía a
dos zonas concretas ubicadas en el norte: Teno y Anaga.
LSegún la tradición oral a partir de información obtenida
de los ganaderos de más edad y basada en los conocimientos
que han pasado de padres a hijos, el ahumado de los quesos
canarios se remonta hasta las primeras noticias conocidas.
El ahumado era una operación indirecta, como consecuencia
del humo que se producía en el fuego que se usaba para cocinar.
De forma general, los quesos una vez salados, con sal sólida
marina, se colocaban en una especie de repisas colgadas del
techo por encima del lugar donde se cocinaba con leña. De
esta forma los quesos estaban expuestos al humo entre 1 y
7 días, ya que se llevaban a vender o cambiar por otro producto
una vez a la semana.
Hacia los años 60-70 del pasado siglo se introducen en las
islas las cocinas de gas, que se van incorporando a las casas
de los ganaderos. A medida que iban cambiando determinadas
ostumbres sociales también se iba modificando el ahumado de
los quesos. De esta manera, algunos productores abandonaron
el uso de la antigua cocina dejándola exclusivamente como
ahumadero, mientras que otros comenzaron a utilizar bidones
metálicos. Actualmente conviven los ahumaderos antiguos en
las viejas cocinas, sobre todo en la isla de La Gomera, con
los bidones metálicos preferentemente en La Palma y Tenerife,
y ahumaderos semi industriales en La Palma y El Hierro.
Como combustible se emplean, en la mayoría de las queserías,
seis materias primas diferentes: cáscara de almendra (Prunus
dulcis), troncos de tunera seca (Opuntia ficus indica), acículas
y tronco de pino canario (Pinus canariensis), jara (Cistus
monspeliensis) y brezo (Erica arborea).
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