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Vega Sicilia y Alejandro Fernández


La historia de la Ribera del Duero no puede entenderseactualmente sin la enorme contribución de los vinos de Vega Sicilia, un clásico de la enología mundial, y de Alejandro Fernández, un auténtico revolucionario en el sector.

Sólo en la segunda mitad del siglo XIX fundó la familia Lecanda una bodega a orillas del río Duero. En sus viñedos se aclimataron cepas internacionales, como la cabernet sauvignon, la merlot y la malbec. Muy pronto, aquellos viñedos produjeron un vino excepcional que recibió el nombre de Vega Sicilia.
Esta marca fue durante un siglo una isla en medio de una región desconocida, ya que los viticultores de la comarca sólo tenían medios para elaborar vinos locales y rústicos.

Salvo excepciones, los vinos de la Ribera del Duero se mantienen en el anonimato hasta que otro hombre genial funda, en los años 70, una bodega capaz de elaborar un vino excepcional. Alejandro Fernández crea su bodega en Pesquera de Duero y elabora, en 1975, una reserva que asombra a medio mundo.
El primer tinto Pesquera era un vino impresionante y racial, encarnado en la materia sensual de los taninos -componentes de la uva que dan sabor y cuerpo al vino-, enaltecido por intensos aromas de bayas maduras y ciruelas pasas, con misteriosas notas de grafito y humo. Con el paso de los años, Alejandro Fernández perfeccionó sus métodos de elaboración, consiguiendo un tinto Pesquera más refinado, con un tanino más fino y jugoso.
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