Viernes, 20 de mayo de 2005
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Opinión - Pintura
Óleos de Francisco Concepción en el Casino

Francisco Concepción, después de la ausencia de varios años de exposiciones en Tenerife, se presenta con su colección de óleos coloristas, impregnados de la tierra canaria y de su buen hacer, en temas tan emblemáticos como sus Calderas de Taburiente y sus Teides altivos y señeros.

Joaquín Castro

En muchos de sus paisajes el óleo adquiere tonalidades suaves, llenos de luz, fiel reflejo de una sensibilidad preparada para captar la belleza. Se expresa con fuerza, con intensidad matérica, con ajustados grosores cromáticos que se encargan de enaltecer y poner de relieve determinadas zonas.

Conozco desde hace años la obra de Francisco Concepción y me merece una atención especial por la ejecución que le permite conferir a cada uno de sus diversos temas un tratamiento específico que siempre es el más adecuado. Paisajes de montañas de su isla querida de La Palma y de Tenerife, marinas y acantilados, rincones alejados del mundanal ruido, sus temáticas preferidas, a quien sabe conferirles la delicada elegancia de un acercamiento prudente, de una captación hondamente sentida, inalterablemente perceptible y siempre comunicablemente dialogadora.

La obra de Concepción, transmite goce creador, disfrute con el acto de pintar, placer íntimo de transcribir el tema. Pintura comunicativa de los sentimientos del pintor. Así de claro. Sus paisajes son como un apacible paseo por la naturaleza. Sus montañas son atrayentes con sus luces y sombras, a veces en la isla de La Palma, dijo un naturalista, que son trágicas; sus nubes y arboledas; sus almendros y palmerales. Pinturas resueltas con la seguridad propia del veterano conocedor de secretos y recursos; todo entra en juego, desde la mancha a la pincelada corta, desde el detalle en las amplias zonas, en las que el color evoluciona. Sabiduría pictórica y goce emocional.

La serenidad creadora impera en toda su obra; es el suyo un trabajo mimado, altamente cuidado. En realidad su firma es garantía de perfección creadora, de respeto para la realidad que siempre le ha inspirado. Trabajos de silencios, de intimidades de luces y claroscuros cuando lo requiere el tema.

Los secretos de la pintura, no lo son nunca para Quico Concepción; su obra transpira conocimiento, sentido del color, elegancia resolutoria. Sabe lo que es pintar y sigue las pautas con firmeza. En esta exposición vemos sus paisajes abiertos al infinito, concediéndole importancia a la belleza de los cielos cruzados por nubes, y también a puertos albergando barcas de pesca; en todos ellos encuentra tema y motivo para una obra plena de sinceridad, de ideas firmes, sabedor de que la máxima expresión de lo que le regala la naturaleza se encuentra en su entorno, en la realidad de cada día.