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Defectos de equipos y la malversación de fondos perjudicaron durante años la efectividad de la red de cámaras y sensores electrónicos instalada para vigilar las fronteras de EE.UU., informó ayer el diario The Washington Post.
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La Administración de Servicios Generales, una agencia del gobierno de EE.UU., investiga ahora si, además de las negligencias, irregularidades y aparentes favoritismos políticos que marcaron la contratación del sistema y su instalación, hubo acciones ilegales |
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EFE
Washington
La instalación, de unos 12.000 sensores electrónicos y de cientos de cámaras de televisión a lo largo de los 10.500 kilómetros de fronteras de EE.UU. con Canadá y México, con un coste de 239 millones de dólares, comenzó en 1998 dentro del llamado Sistema Integrado de Inteligencia y Vigilancia (ISIS por su sigla en inglés).
La Administración de Servicios Generales, una agencia del gobierno de EE.UU., investiga ahora si, además de las negligencias, irregularidades y aparentes favoritismos políticos que marcaron la contratación del sistema y su instalación, hubo acciones ilegales que requieran la intervención judicial, señala el Post.
Según las autoridades estadounidenses, el funcionamiento de esos equipos, que vigilan en especial áreas de la frontera donde no operan habitualmente los agentes de la Patrulla de Fronteras, es parte crucial de la defensa de EE.UU. contra la infiltración de terroristas.
"Quizá se malversaron cientos de millones de dólares", sugirió la Administración de Servicios Generales (GSA).
Un informe del inspector general de la GSA, que se completó en diciembre, mencionó cientos de millones de dólares en posibles cargos excesivos por parte de la firma contratista International Microwave Corporation, con sede en Connecticut.
También encontró documentos según los cuales los funcionarios del gobierno pagaron obras que nunca se llevaron a cabo.
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