Jueves, 31 de marzo de 2005
diariodeavisos.com > Noticias > Economía
Donacio Cejas Padrón - Delegado en Canarias de Econex-Sanidad Agrícola
Donacio Cejas: "Estamos a tiempo de recuperar el equilibrio natural y ganarles la partida a las plagas"

Sus dotes de observación y la capacidad de trabajo lo distinguen. Donacio Cejas recuerda que, antes de dejar el Valle del Golfo para trabajar en Venezuela, su isla exportaba más de 5.000 kilos de duraznos a Tenerife y Gran Canaria.




"Los agroquímicos han acabado con los enemigos naturales que teníamos en la naturaleza. Las plagas no tienen quien las controle, y todas las sustancias que empleamos son pan para hoy y desastre seguido. Me asusta pensar que la mayor parte de nuestra agricultura está en la zona de costa y que el acuífero lo tenemos a menos de cien metros"
Texto: Anastasio Cabrera
Foto: Sergio Marga

Entonces la mosca de la fruta estaba adecuadamente controlada por sus depredadores naturales. Cuando regresó, le sorprendió que los durazneros estaban totalmente invadidos por la plaga y exigían entre 6 o 7 tratamientos, y que en la casa de sus vecinos no había hueco para más agroquímicos. Él, como otros recuerdan la plaga de langosta de 1957 y el uso masivo de insecticidas, así como los primeros mosqueros, que eran gustativos, y que se trajeron de San Mateo, Gran Canaria.

- ¿Había que encontrar una solución?
"Estaba convencido de que así no se podía seguir. Yo viví en la zona del Orinoco y allí me familiaricé con los hábitos de unos técnicos, precisamente de La Gomera, que dirigían la finca experimental del Gobierno. Ellos buscaban el control de las plagas sin tener que recurrir a los pesticidas. Así que al ver lo que tenía a mi lado en El Golfo, me dije que era imposible que la solución fuese fumigar los árboles sin descanso alguno para luego poder comer la fruta. Me puse a leer y a preguntar y fue un técnico herreño, José Padrón, el que me dijo que había una alternativa, un procedimiento natural compatible con la agricultura. Yo veía que la fruta que viene de la Península está intacta y que pueden llegar a los mercados más exigentes porque no tienen residuos tóxicos, así que visité cultivos en Murcia y me puse en contacto con la empresa que hoy represento, Econex, Sanidad Agrícola, que viene desarrollando su trabajo desde 1986 con una intención clara: combatir las plagas del campo sin dañar el entorno. En su catálogo hay más de 250 feromonas, y otros productos muy eficaces, que distribuye a través de más de 30 delegaciones en España y en otros países."

- ¿Productos naturales?
"Tan naturales que son sustancias que producen los propios insectos, al generar el atractivo sexual. Esas sustancias oloríficas son selectivas, propias de cada especie, y con su empleo conseguimos, al colocarlas en trampas, que se vayan reduciendo las poblaciones ya que capturamos los machos. A las hembras las cazamos con un elemento específico que tiene la empresa, contando con una tecnología muy precisa. La solución está en Econex Tripac, un cebo alimenticio que despierta en la mosca una atracción especial. Nosotros recomendamos colocar trampas específicas al cincuenta por ciento. Este año estamos realizando campañas contra la mosca de la fruta, al ser adjudicatarios de los concursos que convocaron los cabildos de Gran Canaria, El Hierro y La Palma, y en las campañas del Gobierno de Canarias. Para nosotros, la mosca de la fruta es, por así decirlo, nuestra plaga estrella, pero en la Península tienen otras prioridades, como la polilla del racimo (Lobesia Botrana) o el piojo rojo de California (Aonidiella Aurantii)".

- ¿Acabaremos con las plagas?
"La experiencia dice que las plagas, una vez que se instalan en la naturaleza, no las podemos erradicar. Así es que no podemos pensar en eliminarlas completamente, porque se trata de la vida misma, pero sí que podemos reducirlas a un nivel aceptable. Tenemos que acostumbrarnos a convivir con ellas, recuperando el equilibrio natural. A pesar de todos los desajustes que se han producido, aún estamos a tiempo de conseguirlo, llevándolas a un nivel manejable. Antes de que se recurriera a los agroquímicos la situación era diferente".

- ¿Productos de acción inmediata?
"Esa cultura nos está llevando a un destino nada recomendable. Los agroquímicos han acabado con los enemigos naturales que teníamos en la naturaleza. Las plagas no tienen quien las controle, y todas las sustancias que empleamos son pan para hoy y desastre seguido. Me asusta pensar que la mayor parte de nuestra agricultura está en la zona de costa y que el acuífero lo tenemos a menos de cien metros. Los tóxicos van a parar al agua que luego captamos en los pozos y de la que nos abastecemos. Me llama la atención el hecho de que este año, ante la langosta, se tomó la sabia decisión de no actuar masivamente. Se valoraron los efectos de una intervención de choque y se optó por la mejor solución".

- ¿Escuchar a la naturaleza?
"Pues sí, y lamentablemente no la tenemos en cuenta o no la escuchamos. Yo valoro mucho a gentes como mi paisano don Tadeo Casañas, que me ha contado que la avispa era una gran depredadora de la mosca de la fruta y que con los tratamientos la hemos eliminado. En apenas cincuenta años nos hemos cargado en mi isla entre 7 y 10 especies de pájaros, que en invierno limpiaban en los suelos las pupas de los insectos. Piense que la mosca de la fruta necesita solo 20 días para hacer el ciclo completo, así que el éxito está en colocar las trampas cuando aparecen las primeras generaciones, es decir, ahora, cuando la temperatura está sobre los 15 grados. No hay que dormirse en los laureles y aplicar las soluciones de manera lógica. Tampoco se pueden dejar las frutas atacadas por la plaga en el suelo, porque de hacerlo estamos favoreciendo los focos y ayudamos a su multiplicación. La fruta, cuando no se trata, tiene una resistencia amplia al transporte y conserva sus propiedades organolépticas. Yo recuerdo que en mi isla se recogían los duraznos los domingos, y a pleno sol y en burros se llevaban a la tienda donde se preparaban. Luego se embarcaban el lunes en la noche, y llegaban a Tenerife el miércoles en la mañana y a Gran Canaria el jueves. El olor los distinguía pues conservaban todas sus cualidades. Hoy haces eso mismo con la fruta tratada con agroquímicos y compruebas que no esta apta para comer, y eso sin contar con los residuos tóxicos que puede llevar".

Información complementaria
Frente al Picudo y la Polilla