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El papa Juan Pablo II recibió en la Ciudad del Vaticano a los integrantes de la escudería italiana de Fórmula Uno Ferrari, cuyo presidente, Luca Cordero di Montezemolo, le regaló al Pontífice un modelo en miniatura de uno de los vehículos de competición de la escudería del 'Cavallino Rosso'.
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Durante el acto, el papa Juan Pablo II recordó las victorias, los éxitos y los trofeos conseguidos en los últimos años por Ferrari, felicitándoles "en particular por la victoria en el último Mundial" |
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Diario de Avisos
Roma (Italia)
En la audiencia privada, que tuvo lugar en la Sala Clementina, estuvieron, además de Cordero di Montezemolo, el director general de Ferrari, el francés Jean Todt, el ingeniero Piero Lardi y los pilotos Michael Schumacher, Rubens Barrichello y Luca Badoer.
Durante el acto, el papa Juan Pablo II recordó las victorias, los éxitos y los trofeos conseguidos en los últimos años por Ferrari, felicitándoles "en particular por la victoria en el último Mundial".
Asimismo, el Pontífice, que apareció en buena forma, destacó la "importancia del deporte en la vida normal" y señaló que "la Iglesia considera la actividad deportiva, practicada en el pleno respeto de las reglas, un válido instrumento educativo, especialmente para las nuevas generaciones".
El Papa, que ha extendido su saludo a los trabajadores de la fábrica Ferrari en Maranello, subrayó que es sobre todo el entusiasmo derivado del espíritu comunitario al que Ferrari debe sus notables resultados deportivos e industriales. "Continuad cultivando este estilo de trabajo, haced del crecimiento constante en la solidaridad uno de vuestros principales objetivos", señaló el Papa, quien también invitó a defender los valores del deporte y a contribuir, al mismo tiempo, a construir una sociedad más justa y solidaria.
Luca Cordero di Montezemolo, que acudió acompañado de su esposa, señaló que el Papa está desde hace 26 años en "la primera línea sobre el camino de la humanidad. Hace una semana se reunió con los embajadores de 107 países y ha señalado a la vida, el pan, la paz y la libertad como los cuatro desafíos del siglo", destacó Cordero di Montezemolo.
El presidente de Ferrari regaló al Pontífice un modelo a escala del vehículo (F2004) con el que en la última edición Schumacher logró el Mundial de Fórmula 1.
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