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Todos ustedes pasearon alrededor de las gradas, y era gracioso ver como en cada sitio que iban se agolpaban los chiquillos y los padres. Yo, que soy mayor, me acerqué con una amiguita mía para que le dieran un beso, y ella se emocionó. Lo mismo que Huguito, que estaba muy contento y que dijo que le había gustado mucho el helicóptero de color verde limón |
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Melchor, Gaspar y Baltasar llegaron desde Oriente a Tenerife entre los aplausos, la alegría y, sobre todo, la ilusión de miles de niños. / Lucio Llamas
¡Gracias, Reyes Magos!
La magia volvió a reinar en la Isla de Tenerife con la llegada de Sus Majestades desde tierras de Oriente
Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar: ¿Cómo están? Imagino que cansados después de la noche que han tenido. Esta carta es para darles las gracias por mis regalos; pero, sobre todo, gracias por la tarde de ayer. No sé cómo lo verían ustedes, pero nosotros, los que estuvimos cuando llegaron a Santa Cruz (ya sé que estuvieron por toda la Isla), la verdad es que nos emocionamos mucho.
Olivia Ramos
Santa Cruz
Lo de los Lunnis, estuvo bien, sobre todo cuando hicimos la ola en el estadio, pero lo mejor fue cuando vimos llegar el helicóptero. Sólo con el ruido de las hélices nos alborotamos y empezamos a gritar y a sacar los pañuelos. Lo de los padres fue lo más bonito, porque ellos estaban muy contentos y aplaudieron con nosotros su llegada. Jo, el estadio lleno de pañuelos, los fotógrafos y los políticos corriendo por el césped (si el entrenador del Tete les viese...). Muchos de los niños salieron a la calle con los padres para buscar un buen puesto cuando pasaran las carrozas, aunque yo decidí quedarme. ¡Más guay!
Todos ustedes pasearon alrededor de las gradas, y era gracioso ver como en cada sitio que iban se agolpaban los chiquillos y los padres. Yo, que soy mayor, me acerqué con una amiguita mía para que le dieran un beso, y ella se emocionó. Lo mismo que Huguito, que estaba muy contento y que dijo que le había gustado mucho el helicóptero de color verde limón.
Después nos fuimos a la calle y allí me asusté un poco porque salieron de un coche que decía Unipol. Loli de 39 años empezó a gritar "¡Baltasar, Baltasar saluda!". Estaba contenta y me dijo que era su Rey Mago favorito. Aunque, quien me sorprendió fue Mayelín, de cinco años, que se puso a llorar cuando besó a Gaspar, me dijo que quería irse con él. Su papá le pidió que se tranquilizara que ya pasaría más tarde por su casa. (Por cierto, Melchor, que tú eres mi preferido).
Los camelleros me contaron que estaban trabajando desde temprano, pero que les gustaba ver nuestras caras de ilusión y alegría, que eso les ponía contentos. Ellos les ayudaron a subir a los animales que estaban algo nerviosos. Entonces, empezó la lluvia de caramelos, y de niños que saltaban para coger todos los que pudieran.
Empezó a caminar la cabalgata, primero, como siempre, saliste tú, Melchor. Después, fue una carroza con los Lunnis y una banda. Los romanos, los egipcios y los hebreos también se unieron al paseo y, luego, tú Gaspar, la banda que te acompañó en el camino tocó el Navidad, Navidad y la gente aplaudió. Baltasar salió el último y mi amiga Loli volvió a gritar su nombre muy contenta. María de 7 años y su hermano Javier, de 4, la miraron divertidos. Músicos, carrozas con Blancanieves y los Siete Enanitos, así como los regalos para todos nosotros también desfilaron junto con Mickey y Minnie, entre otros dibujos animados.
Por cierto, dos cosas, espero que no hayan dejado a ningún niño sin regalo este año y que fueran buenos con el señor que lleva el carbón, porque todos le gritaron "¡Fuera!, ¡fuera!". Pobrecito, ¡qué culpa tiene él!, ya se sabe que es para los niños que se portan mal. En fin, me despido hasta el próximo año. Espero portarme bien mientras tanto. Muchos besos y ¡suerte por Oriente!
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