Miércoles, 27 de octubre de 2004
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Iyad Alaui achaca a una "negligencia" de EE.UU. la matanza de reclutas iraquíes

El primer ministro interino iraquí Iyad Alaui consideró ayer que una "gran negligencia" de las fuerzas lideradas por Estados Unidos fue la causa de la ejecución de unos cincuenta reclutas iraquíes a sangre fría el pasado fin de semana por parte de un grupo de insurgentes.




Los cadáveres de los reclutas iraquíes fueron hallados el domingo en la localidad de Mandali, a 155 kilómetros de Baquba. Los hombres cayeron en una emboscada de la resistencia suní, que los obligó a bajar de sus vehículos y les disparó a sangre fría tras ordenarles que se tumbaran en el suelo
EFE
Bagdad

"Este asunto fue el resultado de una gran negligencia de algunas partes de las fuerzas multinacionales", señaló Alaui ante la Asamblea Nacional de Irak. "Las matanzas personifican lo que puede hacerse para dañar a Irak y al pueblo iraquí", añadió. Asimismo, el primer ministro anunció que se ha puesto en marcha una investigación para esclarecer los hechos.

Los cadáveres de los reclutas iraquíes fueron hallados el domingo en la localidad de Mandali, a 155 kilómetros de Baquba. Los hombres cayeron en una emboscada de la resistencia suní, que los obligó a bajar de sus vehículos y les disparó a sangre fría tras ordenarles que se tumbaran en el suelo. Los hombres regresaban a sus casas después de realizar labores de entrenamiento en el centro de instrucción militar de Qaraqush y a mitad del camino fueron interceptados por los atacantes.

Asalto final a Faluya
En este marco, el Ejército estadounidense acantona tropas en torno a la ciudad iraquí de Faluya, en lo que parece preludiar un ataque masivo contra ese feudo insurgente tras el fracaso de las negociaciones con los representantes de la localidad. Unidades acorazadas, secundadas por fuerzas de infantería, cerraron ayer la autopista que une Bagdad con la frontera jordana a su paso por el norte de Faluya. "Al atardecer, cuando regresaba a Faluya por la autopista, fui sorprendido por los soldados estadounidenses, que me obligaron a retornar a la localidad por el camino antiguo", explicó ayer Jaldum Abdala, ayudante médico del Hospital Público en la citada ciudad rebelde. Después -en la carretera secundaria- tuvo que esperar 45 minutos en un puesto militar de Estados Unidos -reforzado por cuatro carros de combate- en el que eran inspeccionados minuciosamente todos los vehículos que entraban o salían, relató.