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La Semana Internacional de Cine de Valladolid dedica este año un ciclo a la Sexta Generación del cine chino, heredera directa de los primeros diplomados de la Escuela de Cine de Pekín creada en 1982, cuyas películas tuvieron y siguen teniendo gran repercusión en festivales internacionales, y que encabezaron autores como Zhang Yimou y Chen Kaige.
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Este nuevo grupo de cineastas, liderado principalmente por mujeres que han decidido situarse tras la cámara, se caracteriza por una forma distinta de acercarse a la realidad cotidiana, en ocasiones desde el documental |
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S. N.
Valladolid
La Sexta Generación está formada por cineastas que accedieron al largometraje en la década de los 90 y que hoy ofrecen un tipo de cine independiente y alejado de la línea "oficial" , cuyas producciones se ven en ocasiones prohibidas o limitada su exhibición en festivales internacionales, pero que llegan a contar con financiación foránea.
Este nuevo grupo de cineastas, liderado principalmente por mujeres que han decidido situarse tras la cámara, se caracteriza por una forma distinta de acercarse a la realidad cotidiana, en ocasiones desde el documental, y por el interés respecto a las condiciones de vida y el futuro de sus conciudadanos.
La Seminci proyecta estos días los títulos: Carteros de montaña, de Huo Jianqi; Un suspiro, de Feng Xiaogang; Deslumbrante, de Li Xin; El aroma del té amargo, de Wu Bing; Los ojos de una mujer bella, de Guan Hu; Mi padre y yo, de Xu Jinglei; Se ha ido la que más quería en este mundo, de Ma Xiaoying; y Té verde, de Zhang Yuan, todas ellas realizados entre 2000 y 2003, que representan al nuevo cine chino.
Precisamente, el cine oriental, representado por China, Japón y Corea en la Seminci, sigue narrando historias interesantes y difíciles de olvidar.
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