Martes, 12 de octubre de 2004
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Santa Cruz



Unas nueve mujeres ataviadas con trajes típicos, a los que les faltaba el pantalón, se reunieron en torno a los lavaderos. Cada una contaba con dos pilas (una para remojar y dar jabón, otra para aclarar) además de un baño de zinc o una palangana a la que se le añadieron las muñecas de añil para blanquear la colada
Después de casi 30 años, las vecinas de Los Lavaderos usaron de nuevo la aljibe y las pilas para lavar y tender la ropa / Sergio Méndez
Después de casi 30 años, las vecinas de Los Lavaderos usaron de nuevo la aljibe y las pilas para lavar y tender la ropa / Sergio Méndez

Niñas, ¡vamos a los lavaderos!

Con esta invitación y gran expectación, nueve santacruceras recuperaron una vieja tradición

Corría el año 2004, en el barrio de Los Lavaderos en Santa Cruz, cuando se dieron cita, (después de casi treinta años) viejas amigas, niñas convertidas en mujeres para lavar de nuevo en las piedras en las que jugaron.

Pepi Déniz
Santa Cruz

Dos sábanas blancas que debían remojarse en las piletas llenas de agua -esta vez no desde la tarjea, sino llenas con mangueras- estregarse con el jabón de rueda (o suasto), el añil y tenderse en la liña, después de acarrearlas en los baños de zinc. Más o menos así, podrían contar algún día los cronistas lo que ayer se vivió en este punto de Santa Cruz en el que se dieron cita familiares y curiosos ante la expectación de un concurso que sirvió más como un motivo de reencuentro, que como una forma de obtener un trofeo.

Unas nueve mujeres ataviadas con trajes típicos, a los que les faltaba el pantalón, se reunieron en torno a los lavaderos. Cada una contaba con dos pilas (una para remojar y dar jabón, otra para aclarar) además de un baño de zinc o una palangana a la que se le añadieron las muñecas de añil para blanquear la colada.

Al final salieron al patio a tender las piezas en la liña, que no aguantaba el peso de las sábanas, y se estuvo buscando una caña o apoyo, como se hacía antes, que no apareció. Al final, ganó Tina Méndez, vecina ahora de la calle Ramón y Cajal, pero nacida y criada en Los Lavaderos "yo venía aquí con mi madre cuando niña y llegué a usar las piletas para bañarme y lavar la ropa". Tras ella, quedaron Isabel Ramos y María Begoña Baute.

El jurado, formado por Nereida Armas y Zenaido Hernández, valoró el jeito con el que se estregaba la ropa, el lavado de las puntas y los usos de jabones y cepillos. La decisión fue complicada "pero había que elegir", señaló Hernández. También hubo vasos de vino moscatel y las mujeres se echaron el polvo... de tabaco, entre risas, recuperando, como dijo la presidenta de la asociación Marina Cabrera (nombrada durante el acto hija predilecta del barrio) los lavaderos: "Hoy, esta no es una sala de exposiciones, sino que vuelven a ser los lavaderos públicos de Santa Cruz".

El presidente de la Peña Deportiva de Salamanca anunció que el próximo año volverán a llenarse las pilas y que se invitará a representantes de todas las asociaciones del municipio.