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Reeve hizo honores al personaje que lo catapultó a la fama. Había nacido un 25 de septiembre de 1952 en la Gran Manzana de Nueva York. Su padre, Franklin, profesor, novelista y traductor, y su madre, Barbara, periodista, apoyaron la pronta vocación de su hijo que con sólo 15 años aparecía en el Festival de Teatro de Williamstown |
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Christopher Reeve, caracterizado como Superman. / EFE-DA
Muere Christopher Reeve, el actor que encarnó al héroe del cómic Superman
Tetrapléjico debido a un accidente, dedicó sus últimos años a promover investigaciones científicas
Superhéroe dentro y fuera de las pantallas, Christopher Reeve no resistió el pasado domingo un ataque al corazón. Tetrapléjico y postrado desde 1995 en una silla de ruedas, el que fue icono de los ochenta, por vestir el traje rojo y azul o ataviarse con las gafas de pasta negras de Clark Kent en las cuatro películas de Superman, luchó durante la última década de su vida por promover la investigación científica, incluso con células madre.
FAX Press
Madrid
Pero ni los intentos de superación de su minusvalía ni su apoyo a los discapacitados lo apartaron del celuloide.
Reeve hizo honores al personaje que lo catapultó a la fama. Había nacido un 25 de septiembre de 1952 en la Gran Manzana de Nueva York. Su padre, Franklin, profesor, novelista y traductor, y su madre, Barbara, periodista, apoyaron la pronta vocación de su hijo que con sólo 15 años aparecía en el Festival de Teatro de Williamstown. Desde entonces, su carrera no se detuvo.
Primero fue el teatro su principal ocupación. Protagonizó The Irregular Verb to Love e intervino como segundo actor junto a Katharine Hepburn en A Matter of Gravity. Poco después le vino la oportunidad de presentarse al casting para superhéroe.
Reeve obtuvo el papel de Superman cuando tenía 24 años. El director del proyecto, Richard Donner, buscaba un actor desconocido para el gran público y el neoyorquino todavía no había realizado importantes trabajos en cine. Elegido entre miles de candidatos, se conviritió en el hombre al que sólo dañaba la criptonita. Y para vestir adecuadamente las mallas del personaje de cómic contrató un entrenador personal que le hizo ganar 15 kilos de músculo.
La primera cinta de la serie, Superman The Movie le lanzó a la fama internacional y los espectadores comenzaron a identificar al actor con el personaje.
Para evitar el encasillamiento ("quiero ser recordado como un actor trabajador, no como el tipo que una vez interpretó este papel"), tras Superman II. La aventura continúa, rodó Algún lugar en el tiempo (1980), Monseñor y Trampa mortal en 1982. Un año después, Reeve regresaba con otra entrega del superhéroe, para proseguir después con cintas como El aviador y Anna Karenina, en 1985. Y, de nuevo, Superman IV. En busca de la paz, la última de las películas del héroe del cómic y la de menor rentabilidad.
Pero la carrera profesional del actor no comenzó ni terminó con su interpretación de Superman. La filmografía de Reeve continuó con otros trabajos hasta El pueblo de los malditos, su última película antes de la tragedia.
Una vida truncada
En 1995 se le truncó la vida y la carrera. Reeve, que practicaba a menudo la equitación, sufrió una caída de un caballo en la que se lesionó la espina dorsal. Quedó tetrapléjico, sin movilidad en su cuerpo excepto en la cabeza. Fue entonces cuando realmente se convirtió en un héroe, siempre apoyado por su familia. El actor estaba casado y era padre de tres hijos: Will, de 12 años, fruto de su matrimonio con su actual mujer, Danna, y otros dos de una unión anterior.
Desde su silla de ruedas, Reeve decidió librar una batalla en favor de los tetrapléjicos y promovió una campaña en favor de la investigación con cualquier tipo de terapia.
Y es que el actor no perdió la esperanza y llegó a manifestar, meses después del suceso, que, con los avances de la ciencia, confiaba en volver a caminar "aunque sea en diez o quince años".
Su nuevo proyecto de vida fue la Fundación de Parálisis Christopher Reeve. Además escribió su biografía, Still Me, cuya transcripción a disco le mereció el Grammy al Mejor Albúm Hablado en 1999. Firme defensor de la investigación con células madre para tratamientos de enfermedades como el párkinson o el alzheimer, Reeve llegó a comparecer ante un subcomité del Senado estaounidense en 2000 para defender su postura.
En 2001, como vicepresidente de la Organización Nacional de Discapacitados, presentó junto a siete científicos una demanda contra el gobierno de George W. Bush por detener la investigación con células madre.
En 2002 plasmó sus pensamientos en otro volumen, Todo es posible. Tampoco dejó el cine de lado, como director, productor ejecutivo y actor. Entre otras cintas, rodó una nueva versión del clásico de Hitchcock La ventana indiscreta y por este papel fue nominado al Globo de Oro. Asimismo, reapareció en televisión como estrella invitada de la serie Smallville, que también narra las aventuras del héroe del cómic.
Un fallo cardíaco acabó con su vida a las 17.30 horas del pasado domingo. El actor murió en un hospital cercano a Nueva York, donde había sido ingresado tras entrar en coma en su domicilio.
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