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Una enorme columna de humo se alza desde el centro de la ciudad de Nayaf, asediada ayer por las tropas estadounidenses. / EFE
El sur de Irak arde en batallas entre los marines y las milicias de Al Sadr
EE.UU. toma el centro de Nayaf y el religioso se atrinchera en la mezquita de Alí Bin Talib
La gran batalla del sur de Irak se desató ayer con el asalto final de las tropas estadounidenses a la ciudad santa chií de Nayaf y los cruentos combates en las vecinas Amarah y Kut, donde murieron cerca de un centenar de personas. Según cifras oficiales del Ministerio de Salud, un total de 165 personas murieron y más de seiscientas resultaron heridas en diversos combates librados en las últimas horas en el sur de Irak entre milicianos radicales chiís y soldados de la Fuerza Multinacional.
EFE
Bagdad
El mayor número de víctimas mortales se ha registrado en las localidades meridionales de Kut y Amarah, sacudidas por violentos bombardeos de la tropas angloestadounidenses, explica un comunicado divulgado ayer en Bagdad.
Según fuentes del hospital de Al Zahraa en Kut al menos 75 personas han muerto en combates entre la Policía iraquí y milicianos chiíes, que durante la noche asaltaron el ayuntamiento de la ciudad, varias comisarías y barracones de la nueva Guardia Nacional iraquí. "La mayoría de los muertos y heridos son mujeres y niños", indicó un portavoz de esta institución sanitaria. Sin embargo, el director general del Ministerio de Salud en la provincia meridional de Wasit -de la que Kut es capital- Falah Al Bairaman resaltó que entre los fallecidos hay varios milicianos chiíes y agentes de la policía iraquí. La cifra no incluye las víctimas en los enfrentamientos armados que se registran en la ciudad santa de Nayaf, donde se refugia el instigador de la sublevación chií, Muqtada Al Sadr.
Sangre en Nayaf Este joven clérigo rebelde volvió a sacar a la calle a sus milicianos hace una semana y les pidió que combatan al Gobierno interino y a las tropas extranjeras "hasta derramar la última gota de sangre". Al Sadr se encuentra refugiado en el santuario más sagrado para los chiítas, bajo la cúpula dorada de la mezquita del Iman Alí Bin Talib, en la ciudad sobre la que ayer Estados Unidos lanzó una gran ofensiva bélica. "La gran operación para destruir la milicia de Al Sadr ha comenzado", confirmó un portavoz del Cuarto Regimiento del primer Batallón de Infantería de Marina del Ejército estadounidense, a cargo del asedio de Nayaf.
Densas columnas de humo negro emergían de las calles del centro de la ciudad, en las que sólo se aventuran milicianos enmascarados del Ejército del Mahdi, la fuerza armada que inspira el levantisco religioso. En primera fila de combate se han situado las poco experimentadas unidades de la Policía iraquí, que llevarán el peso de un eventual asalto a la mezquita del Iman Alí Abu Talib, venerada por millones de chiíes en todo el mundo. La crudeza de los combates ha empujado al Gobierno interino iraquí a enviar a Nayaf al Consejero de Seguridad, Muwafak Al Rubai, en un aparente intento de mediar entre las tropas.
Más al sur, enfrentamientos nocturnos entre soldados británicos y milicianos chiíes causaron la muerte a más de una veintena de personas -en su mayoría civiles- y heridas a diversa gravedad a varias decenas. La ofensiva estadounidense contra Al Sadr -que cuenta con el beneplácito del primer ministro interino, el también chií pero laico, Iyad Alaui- ha causado discrepancias en el seno de Ejecutivo de transición. El vicepresidente del país, Ibrahim Yafari -asimismo chiíta moderado- ha advertido de que las tropas estadounidenses no deben entrar en la ciudad ni atacar los lugares santos. "Solo las tropas iraquíes deben entrar en Nayaf. Deben ser las responsables de la seguridad y de evitar las masacres", dijo Yafari.
El ministerio de Interior ha respondido que de llevarse a cabo el asalto final a la mezquita de Alí Bin Talib lo realizarían tropas iraquíes, tras ser autorizadas por el primer ministro. En Nayaf, uno de los vicegobernadores de la ciudad, Yawat Jazem Al Quraishi, anunció a la prensa su dimisión en protesta por "las atrocidades de las tropas norteamericanas". El gobernador de Nayaf, Adnan Zurufi, había atribuido horas antes la renuncia a las presiones que Quraishi había sufrido por parte de los captores de su padre, secuestrado por radicales. La ofensiva también ha levantado las críticas del vecino Irán, único país chiíta del mundo. "Los ataques estadounidenses despertarán una oleada de odio entre todo el pueblo iraquí", dijo ayer el líder supremo Ali Jamenei.
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