Domingo, 23 de mayo de 2004
diariodeavisos.com > Noticias > Boda Real
El recorrido - Por las calles de Madrid

En coche cubierto y deprisa

Miles de madrileños esperaron varias horas para saludar a la pareja en una jornada marcada por la lluvia

Muchos madrileños de nacimiento y también de adopción decidieron ayer saludar y vitorear lo más cerca posible a los príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia en su primer paseo como marido y esposa. El recorrido oficial se cumplió como estaba previsto. La pareja, tras salir de la catedral de la Almudena, se paseó por la Calle de Bailén, llegó a la Plaza de España y tomó la Gran Vía y parte de la calle de Alcalá hasta llegar a la diosa Cibeles.

Verónica Martín

Después, bajaron por el paseo del Prado hasta la glorieta de Atocha y la avenida Ciudad de Barcelona, donde Doña Letizia ofreció su ramo de novia a Nuestra Señora de Atocha en la basílica del mismo nombre. A pesar de que la lluvia se empeñó en deslucir una jornada histórica, la ciudad se vistió con sus mejores galas. Las calles, adornadas con los estandartes y los gallardetes con el logotipo oficial del enlace en colores rosa, amarillo, blanco y plata.

Un millón y medio de flores decoraban el Paseo del Prado, especies como buganvillas, tulipanes, rosas, claveles enanos, geranios, guineanas y cestas de petunias, además de plantas y setos llegados de toda España y Holanda, colocadas al estilo de un jardín versallesco. La farolas de la Gran Vía se adornaron con un estilo más vanguardista, con espirales de colores fucsia y amarillo coronadas por circunferencias de rosas. En el tramo de esta arteria madrileña comprendido entre la calle Fuencarral y la Plaza de Cibeles el escenario se hacía más romántico, con ramas de cerezos en flor sobre las aceras. Los murales que representan detalles del cielo de Madrid, que cubrían los edificios en obras, y los escenarios de música en vivo colocados en lugares representativos como la Plaza de Callao, completaban este escenario de cuento.

Alrededor de las 9.00 de la mañana, los primeros visitantes empezaron a colocarse detrás de las vallas de seguridad de las calles que componían el recorrido oficial para conseguir un buen sitio, aunque todavía a esas horas eran más numerosos los policías que los curiosos. Las personas que se acercaron por las calles aledañas a la Gran Vía fueron cacheadas y sus bolsos registrados, una prueba más de las excepcionales medias de seguridad puestas en marcha para el acontecimiento. Decenas de voluntarios se afanaban en repartir los miles de abanicos conmemorativos de la boda real. Pero fueron los paraguas y los impermeables los que se convirtieron en protagonistas. La lluvia comenzó a caer a las 10.30 de la mañana y no paró hasta las 13.00 horas.

El mal tiempo deslució el ambiente, aunque la ilusión por saludar a los ya Príncipes de Asturias cuando pasearan por la capital era mucha. Familias jóvenes como José Luis Díaz y su esposa, Carmen Villalba, que vinieron desde Torrelavega (Cantabria) con sus dos hijas para ser testigos directos.. Y también muchos turistas, inmigrantes, personas mayores, todos querían observar de cerca a la comitiva nupcial. Entre ellos, Ovidio Ceñera y su mujer Queli González, asturianos, de Sama de Langreo, que se desplazaron hasta Madrid especialmente para acudir en directo al paseo nupcial. Seis horas estuvieron bajo el aguacero para cumplir ese propósito. "Somos paisanos de Doña Letizia y nos hacía una ilusión especial venir a verles", comenta Ovidio. "Ésta es una oportunidad única en la vida.