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Los vegetales transgénicos han despertado en Europa una alarma injustificada, que no obedece a rigor científico alguno y que, sin ser la panacea, resultan totalmente viables para mejorar la alimentación.
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El profesor del departamento de Bioquímica y Biología Molecular comentó que los riesgos para la salud ante el consumo de productos mutados genéticamente es, hasta ahora, inexistente |
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Diario de Avisos
Santa Cruz
Tanto es así, que el cultivo de estos productos va a seguir aumentando, sobre todo en países en vías de desarrollo. Así lo explicó el profesor de la Universidad de La Laguna, Javier Corzo que el pasado jueves participó en el ciclo La ciencia ante el público. "Los transgénicos están aquí y están para quedarse", aseguró.
El profesor del departamento de Bioquímica y Biología Molecular comentó que los riesgos para la salud ante el consumo de productos mutados genéticamente es, hasta ahora, inexistente. "No se han descubierto transgénicos tóxicos, los problemas que podría causar la resistencia de algunos de ellos a los antibióticos se está eliminado y la posible aparición de compuestos venenosos en plantas como resultado de la manipulación genética es pura ciencia ficción". Agregó, que sólo ha habido un problema médico en los diez años de existencia de estos organismos. Se trataba de alergia producida por una soja para alimentación animal, debido al uso de una proteína de una nuez que fue inmediatamente retirada del mercado.
Los beneficios para la agricultura, sin embargo, son más que evidentes: disminuye el uso de insecticidas al aminorarse la pérdida de cosechas por plagas y los gastos en la explotación son también menores, se obtienen plantas con propiedades nutritivas mejoradas y también se consigue que éstas sean más resistentes al estrés medioambiental, relató el ponente, perteneciente al Aula Cultural de Divulgación Científica de la universidad que ha promovido este curso. Corzo quiso aclarar que no existen seres humanos transgénicos, aunque sí se han modificado células destinadas a la terapia génica, todavía en fase muy experimental, añadió.
Los organismos transgénicos se utilizan para la investigación, la fabricación de medicamentos y para obtener plantas y animales con propiedades que no se consiguen por técnicas tradicionales de modificación del patrimonio genético.
En el primero de los casos, Corzo puso un ejemplo de la propia Universidad de La Laguna: dos profesores de su departamento, Nélida Brito y Celedonio González, manipularon un hongo patógeno para vegetales como uva y tomate para estudiar los mecanismos que emplea el hongo a la hora de atacar a las plantas. En el caso de los medicamentos, la producción de insulina humana, fue otro ejemplo utilizado por el investigador.
Si bien la selección y la hibridación han dado enormes resultados en la modificación genética tradicional, tienen límites muy claros que sólo las técnicas de biología molecular son capaces de superar.
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