Martes, 20 de abril de 2004
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El actor y miembro de Teatro Pingaliraina, Mariano Lasheras. / Javier Ganivet
El actor y miembro de Teatro Pingaliraina, Mariano Lasheras. / Javier Ganivet
La música en directo es uno de los elementos característicos de la compañía aragonesa, que a lo largo de la semana actuará en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos -martes día 20 y miércoles día 21-, y Garachico y Puerto de la Cruz -viernes día 23-.
Teatro Pingaliraina escenifica 'Cuentos visibles y reversibles' en La Guancha
El circuito insular de Teatro y Danza del Cabildo recorre esta semana algunos municipios de la Isla
La compañía aragonesa Teatro Pingaliraina pondrá en escena hoy martes, a las 12.00 horas, en el CIP Plus Ultra de La Guancha su espectáculo Cuentos visibles y reversibles, perteneciente al circuito insular de Teatro y Danza que promueve el Cabildo de Tenerife.
Sergio Negrín
Santa Cruz

La obra, basada en tres historias de Fernando Lalana, Premio Nacional de Literatura Juvenil e Infantil en 1991, incluye los cuentos Un príncipe algo rarito, Te quiero, Valero y La planta, con los que Teatro Pingaliraina pretende, según uno de los actores de la compañía, Mariano Lasheras, "mostrar al público infantil que se pueden contar historias de manera muy variada. Un muñeco, un gran libro y un cuento-canción, nos sirven de reclamo para demostrarles que muchas veces las canciones encierran historias".

La música en directo es uno de los elementos característicos de la compañía aragonesa, que a lo largo de la semana actuará en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos -martes día 20 y miércoles día 21-, y Garachico y Puerto de la Cruz -viernes día 23-.

La oferta de teatro programada por el circuito insular contará además este jueves día 22 con la compañía Profetas del Mueble Bar que pondrá en escena Historia de las Tablas en el Parque de San Francisco de Puerto de la Cruz, en dos funciones, a las 12.00 y a las 21.00 horas.

Ese mismo día, Pez en Raya representa, a las 21.00 horas, en el Teatro Cine Los Realejos, la obra Pésame mucho, montaje que repetirá al día siguiente en el Centro Cultural de Adeje, a las 21.00 horas.

La compañía aragonesa Teatro Pingaliraina, cuyo repertorio incluye teatro de sala, espectáculos de calle, animaciones y recreaciones históricas, además de cuentos para niños, participó este fin de semana en la XII Noche de los Cuentos, que tuvo lugar en el salón de actos del Centro Superior de Educación con un gran éxito de público.

Siempre se ha hablado de la raíz común de la mayoría de las historias que se cuentan en el mundo. En opinión de Mariano Lasheras, "hay elementos diferenciadores entre unas historias y otras. Lógicamente, hay características comunes porque nuestras historias son muy normales. Estas historias se han ido transmitiendo a través del tiempo y el espacio. Hay lugares separados por miles de kilómetros en los que se cuenta la misma historia prácticamente de la misma forma. El cuento ha ejercido una labor de promoción de la cultura popular".

La necesidad humana de escuchar y soñar despiertos ha potenciado en los últimos años el interés del público por acudir a espectáculos en los que los cuentos son protagonistas.

El cuento ha sido siempre un elemento de educación fundamental en cualquier cultura. Un instrumento a través del cual se interconectaban generaciones diferentes. Antes, los que contaban los cuentos eran los abuelos; los sabios. Esa fórmula se repite ahora con los contadores de cuentos.

La habilidad del narrador para cautivar a su audiencia resulta, en cualquier caso, fundamental, asegura Mariano Lasheras. "Es muy difícil contar bien un cuento. Se basa todo en la sencillez a la hora de narrar la historia. No es lo mismo que tú leas un cuento a que lo escuches atentamente. La base para contar bien un cuento está en la sencillez y claridad expositiva de quien se enfrenta a un público para contar una historia y captar su atención".

Para el actor de la compañía Pingaliraina, todos somos potenciales contadores de cuentos, y en algún momento hemos sido capaces de narrar una historia, aunque sea de manera inconsciente. "Cualquier anécdota curiosa o terrible, si se narra con claridad y capta la atención de la gente, en cierto modo es como contar un cuento. Eso no significa que sea fácil", matiza Lasheras.

La comunicación entre el público y el narrador resulta determinante para que el efecto terapéutico y mágico del cuento surta efecto.

Escuchar un cuento es bueno para la salud. Ya sea para dormir a un niño o para captar la atención de un auditorio, el cuento consigue trasladarnos a mundos imaginarios. "El cuento no sólo es un elemento que potencia la imaginación. Un cuento puede narrar un acontecimiento muy real y a ese nivel ser un buen instrumento como alegato contra la guerra. Los cuentos populares y tradicionales siguen teniendo mucha fuerza, pero también las historias fantásticas. En la segunda mitad del siglo XX ha habido una serie de autores que se han dedicado a escribir cuentos. Ese tipo de historias tienen hoy en día bastante acogida. También el formato televisivo que nació con El club de la comedia es otra forma de narrar cuentos", asegura Marino Lasheras.

El poder de la palabra.
El cuento ha sido, y lo continúa siendo, un instrumento de información cultural muy importante a lo largo de la historia. En opinión de Mariano Lasheras, "una parte fundamental de nuestra historia popular se ha transmitido a través del cuento. Las historias de los grandes hombres, reyes y guerreros, se han evocado por medio del lenguaje escrito, mientras que los cuentos han servido de plataforma para la tradición oral. El cuento, además, te ayuda a crear mundos mágicos. Esa separación es perceptible también entre los actores y los narradores. Lo que diferencia al contador de cuentos de un actor es que el primero filtra una historia a través de su propio personaje, que es siempre él mismo, mientras que el actor cuenta historias diferentes a partir de personajes muy variados".

En ese juego de realidades a medias, diversión y fantasía, el poder de la palabra resulta esencial para un narrador. Los espectadores a los que se dirija y su predisposición también tienen mucho que decir para que la magia del cuento funcione. El público infantil es mucho más exigente que el adulto. "Lo es porque es menos hipócrita", señala Mariano Lasheras, que asegura que "a un niño no lo puedes engañar; es imposible. Hay que ser sinceros con ellos. Si los tratas como a seres no demasiado inteligentes irán en tu contra. A pesar de eso me gusta especialmente contar cuentos a los niños".