Martes, 17 de febrero de 2004
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Javi López junto a Martín Marrero, durante una sesión de entrenamiento reciente. / DA
Javi López junto a Martín Marrero, durante una sesión de entrenamiento reciente. / DA
Las ocasiones de gol hay que culminarlas. La incapacidad para hacerlo se ha convertido en una obsesión para muchos -no para el técnico, que confía en que sus hombres se encuentren pronto con el gol-. Los de Marrero no se explican cómo suman tal cantidad de minutos sin marcar, por no hablar de lo que llevan sin ganar
El mundo al revés
Martín Marrero insiste en los tiros a puerta... y sólo destaca Javi López
El fútbol tiene estas cosas, tan curiosas como injustas, tan paradógicas como ciertas. Para algunos incluso graciosas, pero no para el protagonista, en este caso el olvidado Javi López, que sólo ha sido noticia en los últimos tiempos por los tímidos intentos del CD Tenerife por deshacerse de él durante los periodos de mercado, así como por mantener la denuncia por impago que a punto estuvo de mandar a la entidad al foso de la categoría de bronce.
Pedro Marrero
Santa Cruz

Ayer, durante la sesión preparatoria, más bien de recuperación para los titulares -éstos no participaron en el ejercicio-, el carrilero zurdo destacó por su acierto entre los tres palos. Fue el único futbolista que lo hizo.

El grupo de jugadores que no fue titular en Huelva puso a prueba a los porteros Adolfo Baines y Robert Enke, y posiblemente a los primeros le hayan brotado los colores por el resultado. Un acierto muy acorde con el que muestra el once habitual. De un total de 144 tiros a puerta -unas cifras facilitadas a este periódico por ACAN-, sólo 30 acabaron en la red.

El porcentaje, un 20,8%, resulta preocupante, más aún si se tiene en cuenta que el mejor del ejercicio no cuenta absolutamente para nada desde el punto de vista deportivo y supone un importante lastre económico del que se lamenta continuamente el seno del club. Pero ésta es otra historia.

Fiel reflejo
Esta falta de acierto es el reflejo de la trayectoria del equipo de Martín Marrero, que pese a mejorar en su juego se ha visto incapaz en este presente año 2004 de marcar un tanto. Siete jornadas que suman 630 minutos de juego, una cifra que aumenta cada semana y que es repetida hasta la saciedad por todo el entorno blanquiazul, que muestra preocupación, a la vez que se agarra al halo de esperanza que brota de la mejora en el número de oportunidades creadas por los blanquiazules.

Pero, éstas ocasiones de gol hay que culminarlas. La incapacidad para hacerlo se ha convertido en una obsesión para muchos -no para el técnico, que confía en que sus hombres se encuentren pronto con el gol-. Los de Marrero no se explican cómo suman tal cantidad de minutos sin marcar, por no hablar de lo que llevan sin ganar.

Y es que quizá no tenga explicación. Quizá se trate sólo de uno de esos factores que se dan en el mundo del fútbol, para los que nadie conoce otro remedio más que esperar y confiar en que el trabajo bien hecho dé el fruto esperado. Por las ruedas de prensa ofrecidas por el técnico y las declaraciones a pie de campo de los futbolistas, ésta parece ser la consigna.

Qué remedio queda que aguardar a que los números que consiguió Javi López ayer los repitan los jugadores que sí cuentan para el míster. De momento, pese a que no entre el balón en la portería contraria, los intentos blanquiazules ya salen menos desviados. Y esto no es ironía, es realidad.
Información complementaria
Fede Basavilbaso, a la espera de su finiquito