Sábado, 23 de noviembre de 2002
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"No es moral propugnar de cualquier modo la creación de un nuevo Estado"

El capítulo quinto del documento -El nacionalismo totalitario, matriz del terrorismo de ETA- y el que más polémica y oposición ha tenido en los debates, según reconoció el obispo portavoz, realiza un juicio moral sobre el "nacionalismo totalitario" en la medida -dice el texto- que "constituye el transfondo del terrorismo de ETA".




"No es moral cualquier modo de propugnar la independencia de cualquier grupo y la creación de un nuevo Estado y en esto la Iglesia siente la obligación de pronunciarse ante los fieles cristianos y los hombres de buena voluntad"
EFE
Madrid

Los obispos afirman que "resulta inaceptable que las naciones pretendan unilateralmente una configuración política de la propia realidad y la reclamación de la independencia en virtud de su sola voluntad".
"No es moral -agrega del documento- cualquier modo de propugnar la independencia de cualquier grupo y la creación de un nuevo Estado y en esto la Iglesia siente la obligación de pronunciarse ante los fieles cristianos y los hombres de buena voluntad". Cuando la voluntad de independencia "se convierte en principio absoluto de la acción política y es impuesta a toda costa y por cualquier medio es equiparable a una idolatría de la propia nación que pervierte gravemente el orden moral y la vida social", añade.

Culto a la nación. Para los obispos "tal forma inmoderada de culto a la nación es un riesgo especialmente grave cuando se pierde el sentido cristiano de la vida y se alimenta una concepción nihilista de la sociedad y de su articulación política". "Dicha forma de culto está en relación directa con el nacionalismo totalitario y se encuentra en el transfondo del terrorismo de ETA", dicen los pastores españoles, al tiempo que agregan que la opción nacionalista -como cualquier otra opción política- "no puede ser absoluta" y que para ser legítima "debe mantenerse en los límites de la moral y de la justicia".
Para los obispos, la pretensión de que a toda nación, por el hecho de serlo, le corresponda el derecho de constituirse en Estado, ignorando las múltiples relaciones históricamente establecidas entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos nacionales o estatales impuestos de una u otra manera por la fuerza, "dan lugar a un nacionalismo totalitario, que es incompatible con la doctrina católica".